The reason.
Hace mucho no volvía a mi casa mientras amanecía, la verdad extrañaba esa frescura de la mañana después de unas largas horas de fiesta, era reconfortante saber que volvías a tu dulce hogar... Alex me tapó con su capa mientras me abrazaba, estaba muy consciente después de haber tomado más de 10 vasos -específicamente GRANDES- de cerveza y participar en 2 competencias de "fondo blanco".
-Son agradables tus amigos -lo miro y caigo sobre quién hablaba.
-Ah, ¿hablas de McFLY? -Asintió -No soy tan amiga de ellos, la verdad, solo hablo con Tom porque es el novio de Kate y nada más -me encojo de hombros y Alex sonríe.
-Amo cuando te encojes de hombros, pareces una nena pequeña y tímida -deja un pequeño beso en mi mejilla y no tardo en sonrojarme.
-¿Y que hay sobre se rubio...eh? -sabía que hablaba de Dougie, diablos, ¿qué querrá saber ahora?
-Emm ...¿hablas de Dougie? -pregunto fingiendo estar dudosa.
-Sí, es algo raro, ¿no? Actúa demasiado extraño, un total friki -frunzo el ceño pero después disimulo como si estuviera extrañada.
-Sí, si...algo -evito hacer un mueca de disgusto y vuelvo a hundirme de hombros, como para evitar sospechas. Llegamos a una esquina y esperamos que el semáforo se prenda a verde. Me molestaba mucho que Alex piense así sobre Doug, a lo que me quiero referir, ¿qué hay de malo ser un poco infantil? Yo tengo 21 años y sigo mirando Cartoon Network, la verdad no entiendo por qué Alex quiere ser a toda costa un hombre maduro y correcto. Y ni siquiera lo es, estuvo toda la noche haciendo estupideces, como por ejemplo, bailar como un completo idiota Soulja Boy o abrir una cerveza con el borde de una mesa haciendo que la espuma se derrame por completo. ¿A eso llamas ser maduro? Alex está cambiando y todo en una sola noche...Sale charla seria en 3, 2, 1...
-Alex, ¿podemos hablar? -me cruzo de brazos mientras lo miraba detenidamente. Noté que se había puesto un poco pálido.
-Claro...-tragó saliva.
-¿Crees que esto funcione? -miré al suelo un momento y de nuevo a sus ojos.
-¿De qué hablas? -preguntó confundido.
-De lo nuestro, para mí, esta noche, cambiaste de un extremo a otro, eres diferente al Alex que me pidió ser su novia unas largas horas antes...- eso sí que fue un vómito verbal.
-¿Que yo he cambiado? ¿Qué dices? ¿Quién era la que cambiaba cuando estaba cerca ese idiota vestido de pirata, eh? -abrí mi boca para decir algo pero volví a cerrarla, no iba a responderle, no merecía una respuesta. Solo seguí caminando.
-¿¡Adónde vas!? -oí que gritó atrás mío pero lo ignoré.
Es increíble, si esto terminaba así, habría logrado el récord de la relación más corta del mundo.
Alex POV
-_________ -grité pero ella seguía caminando, no quería dejarla ir. No sé por qué reacciono así, debe ser algún estúpido reflejo de defensa o no sé, por ahí soy celoso y quiero resaltar... Como odio ser así. Corrí hasta alcanzarla y tomé su brazo pero de un tirón se zafó de mi agarre.
-Princesa...- dije pero me siguió ignorando. Esta vez fui y la abracé por detrás, mientras enterraba mi cara en su nuca, dejaba pequeños besos desesperados.
-Perdón, no...no sé qué decía ni por qué actúo así... Ya sé que me odias y yo también me odio, pero quiero que sepas que igual yo te quiero...- ella se volteó e hizo una mueca tierna.
-No te odio y no quiero que te odies a ti mismo, ¿sí? -pone su mano sobre mi mejilla y la acaricia. El tacto me hizo sentir un poco mejor.
-¿Me perdonas?- pregunté con temor.
-Tenemos que hablarlo, ¿sí? Pero aun así, te perdono -deja un beso sobre mi nariz y sonrío- Yo también te quiero, osito.- río por lo último que dijo y la beso, como si fuera la primera vez.
Horas más tarde
Un ruido molesto comenzó a interrumpir mi hora de descanso y me levanté, dejando a Alex despatarrado en mi cama. Busqué la procedencia de ese sonido pero no lo encontraba, hasta que cuando me daba por vencida, noté que era el celular de Alex y lo tomé con cuidado de la mesita de luz. Era una llamada.
"¿Quién diablos es Lisa?" pensé y luego me arrepentí. Estaba celosa... Tiré a un costado esos pensamientos y apagué el teléfono. Volví a recostarme y me quedé observando su tierno rostro por unos largos minutos. Dormía como un ángel y un tronco a la vez, pero no quitaba lo hermoso que era... Corrí su flequillo un poco y sin querer toqué sus labios... No me aguanté y los uní con los míos en un delicado beso.
-Morning...- dijo con una voz ronca que derretía. Se acercó un poco más a mí y juntó de nuevo nuestros labios, se puede decir que este duró bastante y me gustaba.
Con un poco de temor abrí un poco más mi boca y me acosté encima de él; noté como sonreía mientras y un mordisco se sintió en mi labio inferior, la cual provocó que un calor subiera de mis piernas hasta mi estómago, con un cierto detenimiento en un lugar...
Alex tenía sus manos en mi cintura pero de vez en cuando las bajaba, no me molestaba, porque este beso se estaba haciendo un poco intenso o más, ¿adónde llegaríamos? El aire ya no llegaba más a mis pulmones y corté el beso.
-Lo siento...-dije entre respiros, mientras reía un poco. Él solo sonrío, con aún sus manos sobre mi cintura o más abajo.
-¿Puedo...puedo hacerte una pregunta? -asentí - ¿Llevas ropa interior? -lo miré extrañada y reí al segundo
-Claro, ¿por qué?
-Como que...no siento al tacto la tela... -reí más y le planté otro beso.
-Sí tengo, tonto, no seas mal pensado. -se sonrojó un poco - En fin, ¿en qué estábamos? - mordí mi labio y volvió a besarme. Así estuvimos hasta que nos agarró hambre y fuimos a desayunar. Le hacía caras graciosas mientras comía el cereal y él reía.
-Ya basta, tonta, me voy a ahogar –tosió un poco mientras seguía riendo y me uní a su risa.
-¿Alex?
-¿Hm? –levanta la vista de su tazón.
-Yo… ¿Te he contado el porqué de mis vestidos negros? –mordí mi labio inferior.
Él niega y toma mi mano.
-¿Por qué preguntas, linda? –me mira con esos hermosos ojos y suspiré. Confiaba en él, sabía que podría entenderme y tal vez ayudarme. Veo en sus ojos que me quiere, como yo a él.
-Ven, te voy a contar –lo guíe hasta mi armario y comencé a hablar.- Resulta que desde que terminé con…Dougie – noté su reacción al oír aquel nombre y me interrumpe.
-¿Dougie? ¿El-el de la fiesta? – Asentí y se quedó mudo por unos minutos –Con razón actuabas así… Lo-lo lamento… Lo siento, _______ -se notaba ahora que estaba apenado, creo que debí haberle dicho antes.
-Tranquilo, Lex –sonrío un poco y él más- No lo sabías, es todo –dejo un pequeño beso en sus labios.
-Bueno, sigue contando –nos sentamos en el borde mi cama
-Como él había sido ese primer novio que te “cambia el mundo por completo”, entré en una especie de depresión ya que me había decepcionado…y mucho. –Hago una mueca- Por eso empecé a usar los vestido negros –suspiré.
-¿Y cómo hablaban como si nada ayer? –me mira confundido.
-Bueno, Dougie ahora tiene novia y como que dejamos ya un poco de lado nuestro pasado –me hundo de hombros.
No digo nada por un largo rato y Alex me abraza, dejando un beso en mi frente. Me sentía segura con él.
-Él te lastimó pero mira –hace que lo mire- me tienes aquí, yo te voy a ayudar, porque te quiero y mucho _______ -me besa y luego quedamos con nuestras frentes apoyadas.
-Gracias… Lo aprecio demasiado, Lex –sonrío mucho y lo abrazo de nuevo.
Mirando mi armario, pensé sobre esos ya muy usados vestidos y que es tiempo de dejarlos de usar. Me levanté y busqué cualquier vestido que tenía en el fondo que no sea de ese color hasta que encontré uno.
Alex estaba mirando todo lo que hacía, no dijo nada, sólo observaba. Cuando me di cuenta que necesitaba cambiarme, lo miré.
-Uhm, ¿Lex? –lo llamo tímida.
-¿Si?
-¿Podrías…? –hago un gesto con la mano para que se voltee, aunque seamos novios, no tengo DEL TODO el coraje para que me vea en ropa interior.
-Está bien –responde mientras volteaba los ojos burlonamente y me daba la espalda.
Me cambio rápido, vigilando que él no voltee y escucho que me habla.
-Voy a girar –dice juguetón.
-Espera –me apresuro más pero el cierre del vestido se había trabado y yo estaba solamente en ropa interior. Era tarde, Alex se había volteado y me estaba mirando de pies a cabeza. No quería imaginar lo roja que mi cara se había puesto.
-Wow –escucho que susurra y me sonrojo aún más.
-Dije que aún no, Lex –me tapaba con el vestido aunque mucho no lograba.- ¿Podrías dejar de mirar y ayudarme con esto? –le alcanzo la prenda y él la agarra aún con la mirada prendida en mi cuerpo.
Lo abre sin tener que esforzarse y me lo devuelve. Cuando, por fin, pude vestirme, noté que no alcanzaba al cierre. “Demonios” pensé.
-¿Te ayudo? –se coloca detrás mío y lo cierra. Le sonrío y beso sus labios. –Te ves hermosa –pone sus manos en mi cintura y me acerca más a él. - ¿Qué quieres hacer ahora? –me sonríe picarón.
-Pensaba pintar…-contesto recordando que había dejado pendiente un cuadro. Que lenta que soy a sus preguntas de doble sentido.
-¿Pintas? ¿Hay algo más que no sepa de ti? –río y lo llevo al estudio donde estaba todo allí. –Estas pinturas son…perfectas- mirando una que era de un bosque.
-Gracias –buscaba unos pinceles- De pequeña me mandaban a muchas clases y bueno, puedo decir que sé bailar, cantar, tocar la guitarra, pintar, hablar idiomas y estuve en la lista de honor de la secundaria. –Se quedó atónito- Soy lo que llamarían una prodigio pero no me considero así –hago una mueca y sigo buscando.
-No digas eso –me abraza por detrás y deja un beso en mi nuca- Te amo…-susurra. Tardé un momento en reaccionar y volteé para mirarlo. No dije nada y solamente sonreí.
POV Rocío
Suena el teléfono de la casa.
-¿Hola?
-¿Hablo con la señorita Archibald? – Pregunta la voz de una mujer al otro lado.
-Habla ella –respondo.
-Soy de EMI Music, con respecto al demo que nos envió y la charla que tuvimos, tomamos la decisión que la contratamos, ¿podría presentarse a las 10 en nuestra oficina? – No respondí - ¿Señorita Archibald? ¬– pregunta extrañada la mujer
-Lo-lo siento, claro que estaré allí y muchísimas gracias, de enserio, gracias –no podía creerlo, al fin mi sueño se estaba haciendo realidad…
Ni bien colgué llamé a ________ para contarle pero no contestó. “Debe estar ocupada” pensé y dejé el celular en la mesa. De pronto, escuché que empezó a sonar y contesté.
-¿Hola? –torpe de mí que no vi quién era.
-Rocío, soy Danny- “¿Qué diablos?”
-Hola.
-Necesito hablar contigo, ¿podríamos encontrarnos? –miré la hora y vi que faltaban 3 horas para mi primer día de trabajo en la discográfica, no me convenía salir.
-Eh… ¿te molestaría venir a mi casa?
-No, claro que no, ahora voy –colgué y me quedé pensando. “¿De qué querrá hablar?”

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